El entorno era el mejor, rodeado de gente amiga, que conocía el deporte y que por lo tanto podían explicarme cada una de las jugadas. El lugar, idóneo, un pub irlandés lleno de gente que estaba dispuesta a quedarse hasta las 4 y media de la mañana para ver el partido. Por medio, la cerveza, los perritos calientes... y el partido... el partido hizo el resto.
Porque nada más llegar había que elegir con quién ir, y como muchos iban con los Steelers dije... pues me hago de los Cardinals. Y así vagamos todo el partido, viendo como poco a poco aumentaba la ventaja, como cuando teníamos la pelota para ponernos por delante, un bicho del otro equipo hacía la carrera de 100 yardas, la mayor de la historia de la Superbowl. Y cuando todo estaba perdido, apareció ese chaval llamado Larry Fitzgerald (el pollo de la foto), y se puso a correr. Primero recibió con mérito, y después aprovechó la estrategia para correr, correr y correr hasta la zona de toucdown contraria... él solito con su quarterback habían dado la vuelta a una Superbowl que parecía utópica sólo minutos antes.
Luego llegó el quarterback de los Steelers al que Paco González llamó "el gordo", y la lió parda. Ganaron los Steelers, aunque todos salimos contentos.
Dicen los expertos que ha podido ser el mejor final de partido de la historia de la Superbowl. Que suerte tengo.